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lunes, 12 de agosto de 2013

Vientos de Guerra: Eldar vs Templarios Negros




Esta vez en Vientos de Guerra relatare el enfrentamiento con Dark_Jober del blog El Refugio del Friki (con añadidos al relato del mismo) y su fuerza combinada de templarios Negros y Puños Carmesies. La batalla tuvo lugar en E-minis Malaga.

Transcurriendo la Cruzada Declates tuvo lugar una batalla que cambiaria el futuro del sistema Declates. Los Templarios Negros, apoyando a sus hermanos del capitulo de los Puños Carmesies detectaron una fuerte
presencia Eldar en el planeta Declates VII, recien tomado por las fuerzas del Waaagh! Gitzmott. Los orgullosos Astartes no podian dejar sin respuesta una provocacion tan evidente en mitad de la campaña, y un destacamento de la cruzada al mando del hermano Castellano Vilhelm de los Templarios Negros fue movilizado de inmediato para poner fin a la amenaza xeno.

"Entre la flota Imperial que se haya orbitando sobre el planeta Declates VII, se encuentra la barcaza de combate Justa Venganza del Capítulo de los Templarios Negros, Hijos de Dorn, devotos del Emperador. Tras confirmar los informes sobre actividad xeno, los Hermanos de Batalla se preparan para guerra. En sus celdas los hermanos preparan sus armas, mientras otros continúan con sus plegarias rituales al Emperador. 

Eberhard, Templario Negro, Iniciado de la compañía de batalla del Castellano Vilhelm, devoto astarte inmerso en sus rezos previos a la batalla, recita los cánticos y alabanzas que aprendió siendo aún un neófito aspirante, medio hombre medio astartes. Su celo justiciero se acrecienta con cada estrofa, con cada promesa que hace al Emperador. Ruega ser el instrumento de su justa ira, ser merecedor de la oportunidad de repartir su castigo a esos brujos. 

En el punto algido de sus letanías es asaltado por visiones del Emperador, su cuerpo es sacudido por las energías que emanan de su etérea presencia. El Emperador le dota de visiones, le muestra sus inicios en el Capítulo, sus progresos y como su disciplina y valor lo han llevado hasta este momento. Hoy debe convertirse en mucho más que un astarte, debe ser su campeón personal, su Paladín. Debe abatir a los campeones de los xenos en combate singular como ya hizo en la sagrada Terra Sigismund derrotando a todo campeón de los poderes ruinosos que se cruzó en su camino. 

El hermano de batalla Eberhard se presentó ante los capellanes y estos juzgaron sus visiones y las aceptaron como muestra inequívoca de que debían marchar a la guerra cuanto antes. Los rituales necesarios para convertir a Eberhard en Paladín del Emperador fueron realizado; las Letanías del Odio fueron llevadas a cabo con gran celo. El Paladín fue imbuido en la Armadura de la Fe, y en sus manos fue depositada la Espada Negra, Asesina de Paladines. Abominar a la Bruja, Acabar con Ella. 

 "¡Castiga a los vástagos de la bruja! ¡Danos fuerzas para desgarrar su carne impía! ¡Para cubrir los campos con las pálidas formas de sus blasfemos cadáveres! ¡Para apagar el retumbar de nuestras armas con sus alaridos! ¡Para abatir sus ciudadelas con huracanes de fuego! ¡Para estrujar sus corazones y rechazar su tristeza! ¡Para confinarlas en su desolada tierra cargadas de harapos y muertas de hambre, descorazonadas, rotas de dolor y prefiriendo el refugio de una tumba a la vida! ¡Te lo pedimos, por el espíritu de la ira, oh maestro de la Humanidad!" 

Eldrad vio su cara de nuevo en las runas. El marine espacial era alto entre sus hermanos y con su ornamentada armadura artesanal se asemejaba a un heroe antiguo de las leyendas de la Gran Cruzada de la humanidad. El lo conocia. Hace 10.000 años ese guerrero tenia por nombre Sigismund, un campeon entre los suyos y su legado aun permanecia vivo en hombres como este. De eso Eldrad no tenia ninguna duda; ese guerrero debia desempeñar un importante cometido en los eventos que se aproximaban en el sistema Declates. Debia atraerlo hacia ese esteril planeta para cumplir con su destino, que favorecia a los interes del anciano vidente para con su raza. Para Eldrad el camino a tomar era claro y brillante como una estrella. Él mismo atraeria al campeon al planeta que los humanos conocian con el nombre de Declates VII donde el guerrero debia demostrar ser digno de su legado.

El Conclave de Brujos esperaba las ordenes de su Morfessa fuera de la camara de meditacion privada del gran vidente. Habian sido convocados para la guerra y todos portaba su casco ritual procedentes de los Templos Guerreros donde antaño fueron adiestrados en la Senda de la Guerra por los poderosos exarcas del Dios de la Mano Ensangrentada. Las huestes de Guardianes Negros de igual modo estaban ya preparadas en los salones esperando a sus lideres para cruzar el portal a la telaraña y su objetivo.

En los muelles de carga de la Justa Venganza el Castellano Vilhelm observaba como los capellanes del capítulo arengaban a sus hombres, acrecentando el celo justiciero propio de cada hermano de batalla. Sus ojos llenos de odio hacia esos perversos seres y las plegarias en sus labios eran un mero reflejo del fervor de sus hermanos. Pronto podrían derramar la sangre de esos brujos. Ahora, rumbo hacia su objetivo, Vilhelm recita sus oraciones dentro del Land Raider Cruzado Honor, junto a la tercera escuadra de Cruzados de la compañía de batalla, formada por Iniciados y Neófitos equipados para el sangriento combate cerrado que se avecinaba. El resto ya ocupaba las cápsulas de desembarco. ¿Qué mejor forma de asegurarse de la muerte de los enemigos del Emperador?"
 


Puesto que el objetivo de Eldrad, es atraer al Paladin del Emperador al planeta, la fuerza del Lamento del Cielo de Ulthwe que lo acompaña se trata exclusivamente de Guardianes Negros y su Conclave de Brujos al mando de su segundo, el vidente Alay. El objetivo es aislar a los Astartes del resto de la flota para estudiar de cerca al campeon y discernir la ultima hebra de su destino. Para ello hay que neutralizar los transportes imperiales y activar el sistema de balizas de interferencia desplegados en la zona (los 4 objetivos marcados en verde).


Las fuerzas de los marines consiste en una punta de lanza apoyada por un crucero en orbita con refuerzos en capsulas de desembarco una vez localizado el enemigo. Los informes indicaban una fuerte presencia de maquinas de guerra xeno, pero resulto ser un engaño de los eldar y la punta de lanza preparada para enfrentarse a multiples blindados enemigos se vio enfrentada a una rapida fuerza de infanteria que buscaba rodearlos y separarlos.

Al amparo de la oscuridad y sus potentes ocultamientos psiquicos, los Eldar avanzaron a toda velocidad entre las ruinas del campo de batalla para recibir a los marines con su abrumadora potencia de fuego. Por la izquierda los veloces Jinetes del Viento al mando del Brujo Lung acosaban el avance imperial, mientras un grupo de Guardianes defendian la posicion de una baliza y  su artilleria monofilamento.


Dispuestos a retrasar el avance de los Eldar las primeras capsulas de los Templarios Negros y sus aliados Puños Carmesies cayeron tras las lineas de defensa perimetral Eldar mientras el grueso de combate del destacamento y el Paladin del Emperador esperaban el momento oportuno para atacar al lider de los xenos.


Debido a la oscuridad inicial del combate nocturno los disparos fueron totalmente ineficaces en los primeros compases de la batalla excepto por los hermanos de batalla en capsulas de desembarco que causaron cuantiosas bajas a la escuadra de Guardianes de defensa del Brujo Iyirrel que protegia una de las balizas y las plataformas Ira de Vaul desplegadas para cubrir el avance las fuerzas.


La fuerza principal Eldar siguio avanzando para presionar la salida de los Templarios mecanizados y las lanzas brillantes comenzaron a causar daños al Land Raider de mando  Honor donde se encontraban el castellano y el Paladin.
Por su parte Eldrad dirigio a sus Guardianes de Asalto contra la ofensiva de las capsulas para asegurar la posicion de sus tropas, y poco pudieron hacer los marines para sobrevivir a la tormenta de shuriken, llamas y mortiferas descargas psiquicas que cayeron sobre los asesinos de la escuadra de Iyirrel, dejando tan solo a un curtivo hermano de batalla de los Puños Carmesies.



Libres de los engaños de los brujos, los marines espaciales decidieron responder con el apoyo de su grueso, pero para entonces la fuerza de desembarco orbital habia sido practicamente aniquilada sin poder dar una sola peticion de apoyo debido a las interferencias de la tecnologia xeno y sus poderosos psiquicos.


Los eldar ya dominaban la mayor parte de las balizas preparadas para el bloqueo de la fuerza de asalto y la respuesta de fuego pesado de los marines habia causado minimas bajas a los Jinetes del Viento de Lung que esquivaban cualquier posibilidad de ataque gracias a su increible velocidad y los poderes enmascaradores del Brujo (solian salvar por cobertura de 2+ o 3+).


Tras las lineas eldar, el hermano Hasso de los Puños Carmesies resistia el acoso de los defensores entre los restos de las capsulas decidido a acabar con los malditos xenos asesinos de sus hermanos de batalla y anular el campo de distorsion de comunicaciones de las balizas para poder comunicar de nuevo con la flota en la orbita.


Ante el contrataque de los templarios Negros de tierra, las lanzas brillantes abrieron profundos agujeros en el blindaje del Land Raider Honor destruyendo la conexion del espiritu maquina con los motores para mover semejante mole blindada. Las motos se reposicionaron rapidamente junto a la escolta de Land Speeders Tifon en un rapido asalto sorpresa y destruyeron a los aparatos graviticos imperiales tras una breve persecucion e intercambio de disparo entre las ruinas desoladas. Ahora el Paladin estaba cercado y Eldrad podria contemplar que futuro debia completar.


El campo de batalla estaba totalmente dominado por los brujos del Lamento del Cielo al mando de Eldrad y Alay. Las comunicaciones con la flota interceptadas y anuladas, y apenas un puñado de Iniciados junto al Paladin del Emperador Eberhard y el Castellano Vilhelm se oponian a los esquivos xenos que los rodeaban mientras el gran vidente recorria las sendas del destino en torno al guerrero de su vision. Vio al campeon enfrentandose a un enorme orko, prevaleciendo donde los demas habian fallado. El piel verde debia ser destruido por su espada, estaba seguro de ello.

Aprovechando su oportunidad unica, el hermano Hasso de los Puños Carmesies salio de su escondite y corrio hacia la baliza controlada por los ultimos miembros de la escuadra del Brujo Iyirrel acabando con este y destruyendo la baliza que anulaba las comunicaciones con la orbita. Fue suficiente para que los refuerzos se preparasen para un despliegue de emergencia en apoyo de sus hermanos supervivientes.

A lo lejos, el atronador ruido de vehiculos pesados a toda velocidad precedia una gran columna de polvo y humo. Los orkos se aproximaban en gran numero. Los Astartes habian sido dirigidos a una mortifera trampa y los pieles verdes eran su consecuencia final. Para cuando los refuerzos llegaron y los orkos se les echaban encima, no habia ni rastro de los eldar...



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